Conferencia

I. Introducción a la segunda parte del libro de los Hechos: la misión cristiana a los gentiles

En esta lección estudiamos la segunda mitad de los Hechos de los apóstoles, la sección que va de los últimos versículos de Hechos 12 hasta el final del libro y se centra principalmente en el ministerio del apóstol Pablo, a quien Dios en Cristo encomendó el apostolado, podríamos decir por excelencia, a los gentiles. Hechos 13-28 a su vez puede subdividirse en tres partes, las mismas en las que se subdividió la primera parte como vimos en la lección anterior, cada una de las cuáles terminaba con una frase sintetizadora en la que Lucas refleja cierta progresión geográfica del ministerio de los primeros cristianos.

II. El primer viaje de Pablo y el concilio apostólico

La primera sección va desde Hechos 12:25 hasta 16:5 y trata sobre el primer viaje misionero de Pablo y el concilio apostólico de Jerusalén que, en gran medida, tuvo lugar por la enseñanza de Pablo y la controversia que esta produjo. Pablo sale con Bernabé, el creyente más maduro en la fe, que antes lo había alentado y le había enseñado sobre el Señor, y con Marcos (Juan Marcos), el autor del evangelio que lleva su nombre. Parten desde la sede (de su obra misionera) de Antioquía, Siria; o sea, es la primera oficina cristiana misionera que conocemos. Antioquía fue el lugar donde por primera vez se llamó cristianos a los creyentes y, como mencionamos brevemente al final de la lección anterior, el primer ejemplo, registrado al menos, de una iglesia con origen casi completamente gentil. Entonces, lo más normal es que la expansión del cristianismo hacia el mundo gentil, o sea hasta lo más recóndito del Imperio Romano o lo que el mismo Jesús llamó «lo último de la tierra», parta desde aquí.

A. La isla de Chipre

Cuando partieron Pablo, Bernabé y Marcos, la primera escala importante es en el puerto de Chipre, ciudad de origen de Bernabé. El primer incidente que se nos describe en esta parte de Hechos 13 es el encuentro de Pablo con un mago judío conocido como Elimas o Barjesús. Muy similar al exorcismo del endemoniado gadareno, es una instancia en la que debe haber cierta destrucción o se debe producir algún mal para superar los intensos poderes ocultos; entonces, Elimas queda ciego por un tiempo. El gobernador o procónsul de la isla de Chipre (Sergio Paulo) queda tan impresionado por esta exhibición milagrosa de poder junto con la prédica de los misioneros cristianos, que se entrega al Señor. Esto ilustra el principio que veremos en otras partes del libro de Hechos del Nuevo Testamento: concretamente, que se intenta captar a los líderes de las familias o hasta de ciudades o naciones enteras, especialmente en una cultura patriarcal donde el beneficio indirecto habría sido el éxito del evangelio con aquellos que respetaban y admiraban a estos líderes particulares. En la actualidad se sigue este método con aquellas culturas que tienen dinámicas similares.

B. La provincia de Galacia

Desde Chipre, el pequeño grupo de misioneros cristianos se dirige a la península de lo que hoy es Turquía y luego siguen hacia el norte hasta la meseta montañosa del sur de la provincia romana de Galacia. Se detienen en las ciudades de Antioquia de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe. Probablemente esas sean las ciudades que Pablo tiene en mente cuando escribe la epístola a los Gálatas. Cuando Pablo encuentra una comunidad judía significativa, como en Antioquía de Pisidia, predica un sermón muy similar a la predicación de los primeros cristianos que escuchamos en Pedro en los primeros capítulos de Hechos. Cuando llega a una ciudad como Listra (Hch. 14), que aparentemente no cuenta con una población judía importante, sino que los habitantes paganos y supersticiosos piensan que Pablo y Bernabé son Zeus y Hermes, dioses romanos o griegos, (el dios principal del panteón y el dios mensajero), toma una perspectiva diferente, según vemos en la forma indudablemente abreviada o el compendio que registra Lucas del sermón de Pablo. No vemos citas de pasajes del Antiguo Testamento ni defensas que demuestren que Jesús es el esperado Mesías judío.

Sin embargo Pablo sigue los principios de buscar puntos de encuentro con las personas, hablar sobre sus necesidades, apelar a la revelación (la revelación general de la naturaleza en este caso, más que la revelación especial de las Escrituras Hebreas) a fin de preparar el terreno para predicar sobre la persona y la obra de Jesucristo. Es interesante observar el marcado cambio de opinión en varios de estos pueblos del sur de Galacia, donde, de recibir a estos individuos como dioses (y prácticamente adorarlos) pasan, en parte debido a la provocación judía, a intentar asesinar a Pablo; en un caso, lo apedrean y lo dan por muerto, aunque resulta que el apóstol se puede recuperar y continuar. El primer viaje misionero de Pablo es el más corto.

C. El concilio apostólico de Jerusalén

Indudablemente, luego de los rigores tanto físicos como emocionales de esta empresa, Pablo vuelve a la sede de Antioquía y también sube a Jerusalén. Los pequeños avances de su campaña evangelista hasta ahora han llegado a los oídos de los líderes de la iglesia de Jerusalén y a otros, entre ellos los judíos no cristianos del área, que cada vez están más inquietos por los informes que escucharon de que Pablo está predicando a los gentiles un Evangelio no sujeto a la ley. Específicamente, la acusación que vemos en los primeros versículos de Hechos 15 es que no obliga a los gentiles que creen en Cristo a cumplir con el ritual judío de la circuncisión (una práctica que los judíos piadosos normalmente consideraban fundamental en el pacto de Dios con su pueblo). No nos sorprende entonces que estos «judaizantes», como los llamará Pablo luego en la carta a los Gálatas, insistan en que la circuncisión es necesaria para la salvación, aunque uno sea gentil y por ello no haya sido circuncidado de niño, según las tradiciones gentiles.

Esto desembocó en un congreso no insignificante, sino más bien en una reunión que a menudo se conoce como concilio apostólico o concilio de Jerusalén, y ocupa la mayor parte de Hechos 15. Los representantes de la iglesia de Jerusalén, cuyo anciano principal es Jacobo, uno de los primeros doce apóstoles, el vocero es Pedro, y Pablo y Bernabé, se turnan para informar su interpretación de la obra de Dios en medio de ellos. Afortunadamente, por el bien de la supervivencia de la iglesia cristiana que nacía, llegan a la conclusión unánime de que lo que Pablo ha estado haciendo básicamente es lo correcto. No hace falta imponer la circuncisión ni ningún otro ritual de la ley judía como un mandamiento o como requisito necesario para la salvación.

Sin embargo, se redacta una carta que se envía a las iglesias donde primero surgieron estas controversias, la cual concluye con cuatro mandamientos, aunque este término podría ser un tanto exagerado ya que Lucas simplemente dice que dijeron: «de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis». Pero se estimula con vehemencia a los cristianos, especialmente los gentiles, a que eviten ofender a los judíos, cristianos o no, con respecto a cuatro temas: comer carne sin desangrar, comer carne de animales estrangulados, comer alimentos sacrificados a los ídolos y fornicar o cometer inmoralidad sexual. Parece un grupo extraño de mandamientos, aunque todos están ligados de alguna manera con las órdenes dadas a Noé en Génesis 9 y con las tradiciones judías que luego surgieron a partir de esos mandamientos, y constituyen un código de moral básico que Dios diseñó tanto para gentiles como para judíos, que por lo tanto sobrepasa o es más amplio que simplemente la ley mosaica. Si se abstienen de estas cosas que resultan especialmente ofensivas para los judíos, Pablo puede continuar predicando su Evangelio sin ley.

III. El segundo y el tercer viaje de Pablo

El segundo viaje misionero de Pablo y el comienzo de los viajes sucesivos ocupan el siguiente bloque o la siguiente subdivisión de la segunda mitad de Hechos de los Apóstoles, que va del 16:6 a 19:20. Esta vez entre los compañeros de viaje del apóstol encontramos a Silas y Timoteo (en parte debido a una discusión con Marcos y Bernabé porque Marcos los había abandonado en el viaje anterior). Y si interpretamos correctamente como autobiográficos los lugares donde Lucas cambia el narrador de tercera persona del singular a primera del plural, o sea donde deja de hablar de «él», «Pablo» o «ellos» y dice «nosotros», entonces es probable que Lucas también se sume durante el segundo viaje misionero y, asimismo, en los que siguen. Pablo y compañía comienzan por volver a visitar y confirmar varias de las ciudades que ya habían evangelizado en Galacia, pero se adentran más al oeste.

A. Filipos

En la primera parte de Hechos 16 vemos que Pablo lucha para decidir a dónde ir luego, y recibe la guía del Espíritu Santo en cuanto a qué lugares debe visitar y cuáles no. Al final recibe una visión más espectacular y el llamado directo de un macedonio (Macedonia ocupaba la mitad norte de lo que hoy es Grecia). Esto hizo que Pablo cambiara Asia por Europa y mudara su ministerio bastante más lejos, tanto desde un punto de vista geográfico como étnico. La primera escala importante en el ministerio de Macedonia (al norte de Grecia) se encuentra en Hechos 16 y se trata de la comunidad de Filipos, a quienes luego les escribe una epístola.

Aquí leemos la historia de Lidia, la primera convertida del continente europeo.

En su mayor parte, Filipos era una colonia Romana con muy pocos judíos, aparentemente ni siquiera los diez jefes de familia necesarios para tener quórum y crear una sinagoga judía. Todo lo que encontró Pablo al actuar de acuerdo a sus principios de predicar primero a los judíos y luego a los griegos, fue una pequeña comunidad de judías rezando al aire libre cerca del río que surcaba la ciudad. Lidia responde al mensaje de Pablo y, con su familia, se convierten en los primeros cristianos europeos que registran los Hechos de los Apóstoles. Es importante que Pablo les predicara a este grupo, y bautizara a los recién convertidos, aunque fueran todas mujeres. Muchos líderes judíos, y no pocos griegos o romanos, habrían considerado que esta congregación de mujeres era demasiado insignificante para las normas de la época y como para prestarles atención. Evidentemente el cristianismo estaba rompiendo los estereotipos en cuanto a las actitudes hacia las mujeres.

El segundo relato breve mientras Pablo está en Filipos tiene que ver con su arresto, según el modelo que se repite una y otra vez en todo el libro de Hechos, tarde o temprano es llevado ante las autoridades locales, los líderes judíos locales, o una combinación de ambos. Lo encarcelan, pero mientras él y sus compañeros cantan himnos a medianoche, un terremoto les permite escapar milagrosamente. Pero en lugar de huir y dejar que el carcelero se quite la vida por la vergüenza que esa huida le acarrearía ante los ojos de los romanos, consuela al carcelero haciéndole ver que todavía están allí; lo impacta tanto que el carcelero dice: «¿qué debo hacer para ser salvo?». Hechos 16:31 registra el famoso versículo, llamado el Juan 3:16 de los Hechos, en el que Pablo le responde: «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa». Es uno de varios pasajes, entre ellos la descripción anterior de la conversión de Lidia, que registra el bautismo o la salvación de todo un hogar. Esto ha generado controversias a lo largo de la historia de la iglesia sobre, por ejemplo, si es apropiado bautizar a los niños. En ninguno de estos pasajes se menciona específicamente a niños pequeños y, al menos en el contexto de la conversión del carcelero de Filipos y su familia (Hch. 16:32-34), dice específicamente que los que se bautizaron tuvieron fe o creyeron, y entonces podemos deducir que tenían la edad suficiente para ejercitar esa fe.

B. Tesalónica y Berea

Desde Filipos, Pablo se alejó un poco de la costa griega y llegó a la ciudad de Tesalónica, otra comunidad a la que luego le escribirá, en este caso específico, dos cartas. Una interpretación de la descripción de la estadía de Pablo en Tesalónica de Hechos 17 sugiere que podría haber estado prácticamente un mes antes de que algunos de estos líderes judíos que se oponían a su mensaje lo corrieran de la ciudad. Entonces, es importante resaltar cómo respondió esta nueva iglesia a la Palabra de Dios y creció en ella, hecho que Pablo elogia mucho en su primera carta, como volveremos a ver cuando estudiemos las epístolas a los Tesalonicenses. Quienes están abiertos a la guía del Espíritu no necesitan que pase mucho tiempo antes de dar un nuevo rumbo a sus vidas y participen en el servicio a Cristo y la evangelización.

Desde Tesalónica, Pablo continúa por la ruta costera hasta la ciudad cercana

de Berea. La frase que ha hecho famosos a los cristianos de Berea durante toda la historia de la iglesia aparece en Hechos 17:11, donde se describe que los judíos del lugar son más nobles que los de Tesalónica porque escudriñaban las Escrituras cada día para ver si las cosas que enseñaba Pablo eran ciertas.

C. Atenas

De Berea, Pablo se dirige a la provincia de Acacia, en el sector sur de la actual Grecia, adentrándose tanto en la cultura como en la historia griega, en la ciudad de Atenas, la capital anterior cuando el imperio estaba en manos de los griegos, antes de los romanos. Aquí también es importante resaltar la respuesta diferente de los habitantes. En Atenas, el concejo local o Areópago decide escuchar la prédica de Pablo, que les suena como si les predicara de dioses extranjeros. Da su famoso discurso en la Colina de Marte, y nuevamente contextualizado para dirigirlo a otra audiencia muy diferente; esta vez el punto de encuentro lo proporciona una estatua o un santuario dedicado al dios no conocido, un dios que Pablo desea revelar como el Dios de todo el universo y no uno de los dioses pequeños tan comunes para la sabiduría popular griega.

Como resultado de este sermón en el Areópago, en Hechos 17:32-34 leemos que algunos se burlaban, unos pocos creyeron y otros dijeron: «ya te oiremos acerca de esto otra vez»; pero parece que la mayoría de las personas no estaban propensas a responder con fe en Jesucristo. Esta reacción a la prédica del Evangelio es completamente comprensible como lo es la efusiva profesión de fe de miles de peregrinos en Pentecostés unos años antes en Jerusalén. Debemos tener cuidado de no asumir que un modelo u otro es necesariamente una normativa en el evangelismo actual, pero en aquellos centros del mundo con una cultura y una religión no cristiana muy arraigada no debería sorprendernos que la respuesta sea más parecida a la de Atenas que a la de Jerusalén.

D. Corinto

Desde Atenas, Pablo se dirige a Corinto (Hch.18), otro pueblo portuario cercano con una idiosincrasia completamente diferente. Era famoso en el mundo antiguo por ser un puerto marítimo y un centro de diversos vicios inmorales. El idioma griego acuñó la expresión vulgar «corintianizar» para referirse a alguien que practicaba la inmoralidad. Y en el gran templo de Afrodita, frente a la ciudad en el inmenso afloramiento rocoso que se cernía sobre ella había un templo que, en determinado momento al menos en épocas pre cristianas, tenía hasta 2000 sacerdotes y sacerdotisas con quienes los feligreses que visitaban el templo podían tener relaciones sexuales creyendo que así lograban la unidad con los dioses y las diosas.

No sorprende que Pablo haya tenido que pasar casi un año y medio predicando en ese lugar y, sus cartas posteriores a la iglesia de Corinto demuestran que después de ese período habían madurado muy poco. Además, en Corinto Pablo es llevado ante el magistrado local Galión, quien resulta trascendental porque ocupó el cargo solo durante un año en la historia romana, entre 50 y 51 d.C., o dependiendo del sistema de interpretación de la evidencia, entre 51 y 52 d.C. Eso nos permite ubicar la estadía del Apóstol con bastante precisión e interpretar cuánto tiempo avanzamos en esta secuencia de eventos. Nos permite regresar en el tiempo y determinar que el concilio apostólico se realizó aproximadamente en el 49, y avanzar y ubicar el ministerio posterior, los tres años en la ciudad de Éfeso, entre los años 52 a 55 d.C.

E. Éfeso

Con el ministerio de Pablo en Éfeso llegamos al comienzo del tercer viaje misionero del apóstol. Se detiene en ese lugar brevemente antes de regresar de sus viajes por Grecia a su hogar en Antioquía, pero promete regresar y pasar más tiempo, por eso vuelve al comienzo del tercer viaje. Es la estadía más prolongada de todos los viajes de Pablo en una comunidad en particular.

Lucas nos revela tres episodios en particular durante esta etapa. Uno se

relaciona con la conversión de algunos discípulos de Juan el Bautista, aunque ya se había convertido Apolos al final del capítulo 18. Estas historias nos recuerdan la naturaleza incierta de las comunicaciones en el mundo antiguo; las personas podrían haber escuchado algo sobre Juan o hasta algo sobre Jesús pero eso no implicaba que hubieran tenido acceso a todo el mensaje del evangelio. Entonces una vez más, aunque aparentemente creer y bautizarse en estos contextos son experiencias independientes, probablemente debamos pensar que no se convirtieron completamente al cristianismo hasta que terminó la prédica de Pablo. Luego se bautizan los discípulos de Juan en Éfeso, como por ejemplo Apolos.

El segundo episodio se relaciona con los siete hijos de un sacerdote judío

llamado Esceva, que practican el exorcismo y tratan de invocar el nombre de Pablo y de Jesús, a quien Pablo predica. Aquí vemos, con más claridad que en cualquier otro lugar, que el exorcismo cristiano, y por consiguiente el comportamiento cristiano en un sentido más general, no consiste en la aplicación de una fórmula mecánica. Como los aspirantes a exorcistas no tienen una fe verdadera en Jesús, los demonios saltan sobre ellos. Pablo también logra exorcizar una esclava que, gracias a su espíritu de profecía, ganaba mucho dinero para sus propietarios. Si combinamos esta historia con los últimos detalles de Hechos 19, vemos por qué Pablo comparece ante las autoridades nuevamente, acusado de desacreditar la causa de la patrona de Éfeso, Artemisa, diosa de la fertilidad o también de la cosecha y la caza. Volvemos a ver que la prédica de Pablo tiene un impacto importante en la idolatría del Imperio Romano, tanto que amenaza el bolsillo de quienes hacen dinero con la religión falsa. Ojalá nuestro testimonio cristiano tenga un impacto similar sobe la idolatría de las prácticas paganas e inmorales de nuestras comunidades y culturas en la actualidad.

F. Troas

Después de Éfeso, el libro de los Hechos no nos cuenta que Pablo se haya quedado mucho tiempo en ningún otro lugar. Vuelve a la ciudad de Troas al noroeste de Turquía, donde había estado antes. Aquí tenemos la historia algo graciosa de la muerte y resurrección de Eutico, un muchacho que cayó por la ventana de un piso alto porque el sermón de Pablo era muy extenso, pero es un recordatorio importante de que Pablo tenía el mismo poder para resucitar que Jesús y Pedro habían ejercido anteriormente.

IV. Los últimos viajes de Pablo a Jerusalén y Roma

El discurso de despedida de Pablo a los ancianos de Éfeso en Mileto les recuerda que, tanto a ellos como a él, les aguardan tiempos difíciles, y desde este momento en adelante, hasta la última parte de Hechos 19:21-28:31, tenemos los viajes de Pablo a Jerusalén, su arresto, el encarcelamiento, las audiencias en ese lugar y finalmente su apelación a César, el emperador Nerón, con el viaje en la nave de esclavos y criminales. Luego lo encontramos en Roma, arrestado en una vivienda y predicando el Evangelio con libertad y sin impedimentos; es decir, con el único impedimento de las cadenas que lo sujetaban a un soldado y lo mantenían en esta propiedad rentada hasta que llegara el desenlace final.

Los temas que aparecen una y otra vez en estas audiencias es que Pablo no es un infractor sino un fariseo fiel y se lo acusa por creer en la resurrección, y que son los otros judíos quienes han transgredido la voluntad de Dios y no él o sus compañeros cristianos. Pablo se defiende de la misma manera ante Félix y Festo, gobernadores romanos y luego ante Herodes Agripa II, el biznieto de Herodes el Grande. Al darse cuenta de que no lo liberarán, apela a Roma; pasa por ese desafortunado viaje en barco que narra todo el capítulo 27 hasta llegar finalmente a Roma, y predica allí, sermón con el que el libro de Hechos termina abruptamente. Ya comentamos posibles explicaciones para un final tan repentino.

V. Los cuatro temas teológicos de Hechos

Si recapitulamos, algunos de los énfasis teológicos más importantes que surgen de los Hechos de los apóstoles son al menos cuatro: (1) Primero, Dios supervisa el desarrollo de la iglesia y el avance del Evangelio; nada sucede por casualidad. (2) Segundo, el mensaje del cristianismo se centra en la resurrección de Jesús, convirtiéndolo en el autor de la salvación para todos, judíos y gentiles de la misma manera, bajo los mismos términos: la fe en Cristo fuera de la ley. (3) tercero, esa oferta incluye el «paquete de la salvación»; arrepentimiento, bautismo, perdón de pecados y llenura del poder del Espíritu Santo. (4) En cuarto lugar, la iglesia avanzará y prosperará a pesar de, y algunas veces hasta debido a, la persecución.

Evidentemente, si deseamos aplicar los Hechos de los Apóstoles a la actualidad, debemos tener en cuenta el marcado enfoque evangelístico: los que no son cristianos deben comprender las exigencias de Jesús y los primeros seguidores, y los que ya son creyentes tienen el desafío de ser testigos audaces, confiando en el poder del Espíritu para llevar las buenas noticias a todos los pueblos.

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