Conferencia

I. Introducción y estructura

En esta lección analizaremos la segunda carta de Pablo a los Corintios. Como en el caso de los tesalonicenses, podemos deducir cómo reaccionó esta iglesia cristiana del primer siglo a la carta apostólica.

A. Los primeros nueve capítulos

Los primeros nueve capítulos de 2 Corintios parecen ser muy positivos, especialmente en comparación con los desconcertantes problemas que Pablo debe resolver en la primera epístola y por eso podemos deducir que los corintios reaccionaron bastante bien a las diversas órdenes del apóstol y mejoraron mucho en su andar con el Señor. A primera vista los capítulos 8 y 9 parecen estar desarticulados del resto de la carta, pero esclarecen los breves comentarios que Pablo hizo en 1 Corintios 16:1-4 sobre la ofrenda para los cristianos necesitados de Jerusalén.

B. Los capítulos 10 al 13

Los capítulos 10 al 13 parecen cambiar bastante de estilo con respecto a los nueve capítulos que los preceden, ya que el autor abandona el tono conciliador y de repente sin vacilar les advierte en contra de aceptar el progreso de los falsos maestros que se infiltraron entre ellos. Estas tres partes muy diferentes de 2 Corintios han hecho que los eruditos propongan varias hipótesis para explicar cómo se relacionan. En los círculos más críticos o escépticos se ha propuesto que se trata de varias cartas recolectadas, reunidas en determinado momento de la historia cristiana y puestas en un rollo que luego se llegó a llamar 2 Corintios.

Hasta hay dudas sobre la secuencia de estas partes de 2 Corintios si, en realidad, aceptáramos como posibilidad la idea de dividir la epístola en varias cartas. Por ejemplo, algunos dirían que los capítulos 10 al 13 constituyen una carta intermedia anterior a la redacción de 2 Corintios, cuando aún no habían respondido tan positivamente a las primeras enseñanzas que el autor expone en 1 Corintios. Otros dejan los capítulos 10 a 13 donde están, pero se imaginan que se redactan después de que Pablo envía los capítulos 1 a 9, y se entera de que los falsos maestros (judaizantes o algún tipo de personas similares a la que vimos que el apóstol describió en la carta a los Gálatas) llegaron al lugar y causaban problemas en la nueva iglesia. Un enfoque más conservador imagina que esos capítulos simplemente se escribieron después de que una pausa interrumpiera el dictado de la carta. En el mundo antiguo era común que las cartas se dictaran a un amanuense o escriba, a menudo durante varios días, no muy diferente de la manera en que algunas personas redactan las cartas en la actualidad; hasta cuando escriben personalmente, la dejan de lado un poco y la continúan más tarde.

Bien podría haber sucedido que la iglesia hubiera hecho grandes progresos en muchas áreas, pero había una que todavía se encontraba entre los temas que Pablo debía abordar porque había fallas (concretamente, algunos asuntos relacionados con la administración financiera, lo que explicaría la secuencia de los capítulos 1 a 9) y entre el dictado de estos capítulos y la finalización de la carta llegaron noticias que sugerían al autor que habían aparecido nuevos problemas en Corinto.

C. Los capítulos 2:14-7:4

Todavía hay otros problemas que encuentran los estudiosos cuando tratan de analizar esta estructura un poco deshilvanada de 2 Corintios: el fragmento de 2:14 a 7:4 aparentemente es una desviación importante. Pablo estuvo hablando de sus viajes, el hecho de que ahora ya no esté en Éfeso, se fue a Macedonia, y en poco tiempo volverá a visitar Corinto. A propósito, esta información nos permite fechar la epístola aproximadamente en el año 56, poco tiempo después del ministerio de tres años de Pablo en Éfeso, como parte de su tercer viaje misionero. Pero este planteo de pronto se interrumpe en 2:14 y recién es retomado en 7:5. Podríamos sacar toda esa sección y el texto fluiría sin problemas como si no hubiera habido nada en el medio.

Lo mismo sucede con la pequeña unidad de 6:14 a 7:1. Si 2:14 a 7:4 se ha considerado una desviación importante de Pablo, este último pasaje a menudo se ha calificado como una desviación menor, donde el autor habla sobre el tema de no unirse en yugo desigual con los incrédulos. Sin embargo, ese pequeño pasaje parece tener poco en común con el contexto, se podría eliminar y de 6:13 podríamos saltar a 7:2 de manera natural como si nada hubiera interrumpido el hilo.

Dependiendo de nuestra interpretación de cuánta libertad tenían los primeros cristianos para combinar varias cartas y reunirlas en un rollo, podríamos pensar que estos parches inconexos son varias cartas reunidas en una especie de antología que sería 2 Corintios. Sin embargo, otros escritores más conservadores han tratado de encontrar alguna explicación literaria que permitiría conservar la unidad de 2 Corintios, especialmente a la luz del hecho de que no existe evidencia textual en el mundo antiguo que sugiera que una de estas partes de 2 Corintios haya circulado alguna vez por separado.

D. Comunicación adicional

Pero antes de juzgar demasiado algunas de estas otras propuestas, tenemos que mencionar el hecho de que la evidencia de 1 y 2 Corintios juntas claramente revela que había más comunicación entre Pablo y Corinto de la que se preservó en nuestro canon, tanto comunicación oral como escrita. En realidad, podemos resaltar que Pablo y los Corintios al menos intercambiaron cinco cartas, aunque no podamos decir más que esto.

Primera Corintios 5:9 alude a cierta correspondencia anterior de Pablo a la iglesia del lugar. Aquí se hace una referencia clara a una carta que obviamente se perdió. Probablemente no se conservó porque no era importante a un nivel teológico universal como lo son las que se han preservado. Primera Corintios 7:1, pasaje al que ya aludimos, describe una carta anterior de los corintios a Pablo; y aunque tampoco se conservó podemos reconstruir las preguntas que hace gracias a los temas que Pablo plantea en el último segmento de 1 Corintios. Lo que llamamos 1 Corintios entonces, es al menos la segunda carta que Pablo les escribe. Y si consideramos que las referencias de 2 Corintios 2:4 y 7:8 a una carta dolorosa, dura o triste constituyen una descripción demasiado severa como para ser de 1 Corintios, entonces bien podrían apuntar a otra carta perdida, una carta escrita y recibida entre la redacción y recepción de lo que llamamos 1 y 2 Corintios. Entonces 2 Corintios sería el quinto elemento en la correspondencia y la cuarta carta de Pablo a Corinto. Si los capítulos 10 a 13 se separaran como un elemento independiente, o hiciéramos lugar a cualquiera de las propuestas que mencionamos, habría aún más. Sin embargo, para los cristianos, la forma fidedigna es la forma canónica de la carta, y debemos tomarla como una unidad de la manera en que nos llegó.

II. Bosquejo

Un bosquejo muy simple de los 13 capítulos, una estructura simple a-b-a, divide el libro de la siguiente manera: los capítulos 1 a 7 describen el ministerio apostólico en lo que podríamos considerar como un tono moderado. Luego los capítulos 8 y 9 se convierten en el centro de atención de la carta, uno de los temas éticos importantes que quedan para tratar; concretamente, preguntas sobre la administración financiera y en este caso, la ofrenda para Jerusalén. Se puede interpretar que los capítulos 10 a 13 probablemente hayan sido planificados deliberadamente para equilibrar el tono delicado de la sección anterior retomando un planteo del debate de ese ministerio apostólico, pero esta vez comparándolo con los falsos maestros y en un tono bastante más duro.

Un bosquejo más especulativo y más detallado de los primeros siete capítulos, o sea, de esta sección que parece tener una desviación menor y una desviación importante, podría explicar esta aparente falta de conexión si se apela a un recurso antiguo muy conocido, una forma literaria de bosquejar el contenido, tanto oral como escrito, conocido como quiasmo o paralelismo inverso. El esquema más simple sería a-b-b-a, pero también podría ampliarse, y a menudo se presenta como a-b-c-b-a, a-b-c-d-c-b-a, etcétera. Vamos a proponer un bosquejo, aunque debemos admitir que es un tanto especulativo, pero que quizás explique las superposiciones literarias de 2 Corintios 1-7 en términos de ese paralelismo invertido.

III. Explicación del ministerio de Pablo (1:1-7:16)

A. Saludos y agradecimiento (1:1-11)

Después de la introducción a la carta, lo que se denomina la apología personal del autor, después de los saludos iniciales, Pablo expresa el agradecimiento convencional en los versículos 3 a 11. En esta sección el apóstol introduce un motivo importante que volverá a aparecer en la carta: la explicación desde una perspectiva cristiana de por qué los creyentes deben sufrir. La razón para mencionar este tema se debe a las dificultades que el mismo Pablo estaba atravesando como apóstol y al problema que tenía la iglesia de Corinto para aceptar el sufrimiento en el contexto de la vida o el ministerio cristiano.

Si volvemos a 1 Corintios 4:8 y los versículos siguientes, Pablo, con lenguaje irónico, sarcástico y hasta mordaz, tuvo que comparar el sufrimiento, la persecución y la vergüenza que enfrentó como apóstol y líder cristiano itinerante, frente a la vida aparentemente fácil y exitosa de los líderes potenciales de Corinto. Desglosa el tema en varios subtemas, y entonces, en 2 Corintios el primero aparece en este agradecimiento inicial. Y propone una serie de motivos, que resaltará cuando avancemos en la carta, sobre por qué los cristianos sufren: en este caso, porque nos permite dar a otros que también atraviesan situaciones difíciles un tipo de consolación que solo puede provenir de Dios en Cristo, y que solo recibimos cuando nosotros mismos sufrimos.

B. La confianza en la motivación (1:12-22)

El cuerpo de la carta luego comienza con 1:12 cuando Pablo describe su ministerio con los corintios. Los versículos 12 a 22 incluyen y enuncian la confianza del apóstol en su motivación; no vacila a pesar de que sus planes de viajes cambiaron, pero trata de no añadirles más aflicciones o la angustia que debería causarles si no les hubiera respondido positivamente a sus pedidos.

C. La tristeza de Pablo (1:23-2:11)

En 1:23 a 2:11 alude específicamente a su tristeza por el ofensor que tuvo que ser castigado. En la lección anterior comentamos que no podemos probar que se trate del mismo hombre que cometió incesto en 1 Corintios 5, pero muchos comentaristas sugieren que bien podría ser el caso. Aquí Pablo parece hablar de alguien que personalmente lo ofendió a él, hecho que no concuerda con la información de 1 Corintios 5; pero si en realidad Pablo hizo un viaje intermedio a Corinto entre las visitas que realmente narra el libro de Hechos, viaje que parece presuponer esta parte de 2 Corintios, podría haber habido una confrontación personal entre Pablo y este individuo ofensor durante esa ocasión no narrada. Pero ahora el hombre parece haber respondido bien y Pablo alienta su rehabilitación. Esto nos recuerda que apartar de la comunión, o sea la excomunión, aun en los casos más extremos de disciplina de la iglesia cristiana, nunca es una medida meramente punitiva sino que siempre se hace con la esperanza de hacer volver a la persona a sus cabales, que se arrepienta y pueda ser bien recibido en la comunidad de los santos.

D. El viaje a Macedonia (2:12-13)

El capítulo 2:12-13 luego comienza a enunciar los viajes de Pablo a Macedonia. A partir de estos versículos y los versículos que coinciden con estos en el capítulo 7 deducimos que Pablo está en camino. Ya salió de Éfeso, llegó hasta Grecia del norte, envió a Tito delante de él para verificar las circunstancias en Corinto y con ansias desea reunirse pronto con el enviado a fin de recibir buenas noticias. Pero en este punto, cuando narra los viajes, todavía no recibió el informe y continúa de manera precipitada e inesperada.

E. La vida cristiana y la vida no cristiana (2:14-4:6)

Lo que a primera vista parece una desviación que comienza en 2:14 en realidad puede explicarse como un comentario que surge naturalmente de lo que Pablo acaba de decir. El hecho de que esté viajando, en un ministerio itinerante esperando reunirse con Tito, le recuerda otro tipo de viaje, las marchas forzadas de los prisioneros de guerra que eran llevados encadenados a la ciudad de los ejércitos guerreros vencedores. Se siente exactamente igual que esos prisioneros cautivos, al menos según los estándares humanos, pero reconoce que, paradójicamente, desde una perspectiva cristiana esto también se puede considerar un desfile victorioso. Lo que Pablo hace en 2:14-4:6 es enumerar una serie de contrastes entre la vida cristiana y la vida no cristiana que avanza de acuerdo a un recurso retórico muy judío, mediante lo que se ha llamado razonamiento encadenado o con palabras claves.

Consiste en un material que no encaja fácilmente con los bosquejos lineales de occidente, sino que presenta una palabra clave que tipifica todo el tema de una sección del pensamiento y la redacción de Pablo, luego desencadena naturalmente en otra palabra relacionada que lo lleva a lo que podríamos llamar un torrente argumentativo consciente que va desembocando en el tema siguiente y así sucesivamente. Mientras va camino a Corinto recuerda el hecho de que los ministros itinerantes en el mundo antiguo a menudo llevaban con ellos cartas de recomendación, especialmente cuando iban a alguna comunidad nueva. Otras personas que los conocían y podían garantizar su integridad, redactaban cartas que podían ser entregadas a quienes aún no los conocían. Pablo plantea que los corintios no necesitan ese tipo de cartas de recomendación porque él es el apóstol fundador. Fue quien inició la iglesia. Pero la palabra clave «carta o letra», usada en un principio para referirse a un rollo o documento, lleva a Pablo a pensar en la expresión «la letra de la ley» y prosigue a contrastar los que todavía se adhieren de manera muy legalista y escrupulosa a todos los mandamientos detallistas de la ley del Antiguo Testamento con la libertad que Cristo trajo a través del Espíritu.

La letra de la ley se contrapone a la era del Espíritu, que presupone la ley escrita en los corazones e internalizada de manera no legalista. Esta referencia al Espíritu luego lo lleva a un debate sobre el ministerio del Espíritu, que acarrea niveles de gloria más abundantes si se compara el viejo pacto con el nuevo. Y para ilustrar particularmente esos niveles contrastantes de gloria, Pablo piensa en el conmovedor ejemplo del velo que Moisés puso sobre su rostro cuando bajó del monte Sinaí para que la gente no se encandilara con la gloria enceguecedora. Pero en comparación con el nuevo pacto, el apóstol dice que esa gloria es temporal y perecedera. Obviamente, no está pensando en algún evento relacionado literalmente en la era del nuevo pacto sino en la gloria más metafórica que revela la dispensación cristiana.

Entonces, cuando las personas vienen a Cristo y salen de la ley, es como si el velo les fuera quitado del rostro. Este grupo de contrastes, aunque no sigue un bosquejo lineal, tiene mucho sentido si se analiza de acuerdo a los enfoques retóricos antiguos. Pero todo este argumento sobre la aflicción del ministerio de Pablo y los sufrimientos del servicio cristiano lo llevan a equilibrarlo con un análisis compensador de la gloria que vendrá.

F. Las aflicciones presentes frente a la gloria venidera (4:7-5:10)

El fragmento de 4:7 a 5:10 contrasta las aflicciones presentes con la gloria venidera en la vida cristiana. A su vez, aquí nos encontramos con uno de los catálogos más conmovedores de los tipos de sufrimiento cristiano, hasta llegar casi al borde de la derrota y sin embargo Dios protege a sus hijos para que no abandonen por completo. El versículo 4:15 resume con mucha precisión una segunda razón por la que los cristianos tienen que sufrir; para que la sobreabundante grandeza del poder sea atribuida a Dios. Pablo ya describió las circunstancias que afectan el cuerpo humano con la metáfora del tesoro de Dios en muy frágiles vasos de barro. Las personas no levantan la vista ni prestan atención cuando alguien tiene todas las circunstancias del mundo a su favor y lleva una vida feliz y exitosa. Pero sí se detienen y toman nota cuando un individuo de alguna manera logra vivir en victoria, a pesar de esas circunstancias que de acuerdo a los estándares humanos sugerirían que no existen motivos para estar alegres, felices o triunfantes.

Luego el capítulo 5 sigue con el tema de la gloria venidera, y constituye una de las enseñanzas importantes del Nuevo Testamento sobre la resurrección futura de los creyentes luego del día del juicio, y especialmente sobre lo que, en general, se ha considerado la instrucción sobre el estado intermedio; es decir, los creyentes, después de morir y antes de que vuelva Cristo y todos los creyentes resuciten corporalmente, estarán ausentes en el cuerpo (5:8), pero presentes al Señor. Habrá una existencia consciente, con Jesús, aún en este estado previo a la resurrección, y aparentemente será fuera del cuerpo.

G. La reconciliación (5:11-21)

Segunda Corintios 5:11-21 es el corazón, o el centro, de este quiasmo o paralelismo invertido cuando Pablo llega al núcleo del ministerio cristiano. El tema que domina estos versículos y los caracteriza es la cuestión de la reconciliación; primero con Dios y segundo con los hombres. La reconciliación, al igual que la justificación, de la que ya hablamos en el contexto de Gálatas, es una metáfora bien conocida en el mundo de Pablo que consiste en dirimir una enemistad entre partidos que antes estaban en guerra o en contra. Y en este contexto también leemos en los versículos 18 a 21 una frase clave sobre la expiación sustitutoria de Jesucristo que hizo posible esta reconciliación. Desde aquí en adelante avanzamos más rápidamente porque 2 Corintios simplemente comienza a repetir y ensayar, aunque añadiendo algunos comentarios importantes, los temas que ya planteamos, en lo que sería la segunda mitad o el reverso, por decirlo de algún modo, de esta estructura paralela invertida o quiástica.

H. El reverso del quiasmo (6:1-7:16)

El pasaje de 6:1-10 compara las aflicciones presentes con la gloria venidera; 6:11 a 7:4 presenta otra serie de contrastes entre creer y no creer, esta vez descriptos en términos de Cristo contra Belial, otro nombre de Satanás. Y en 7:5-7 Pablo retoma el planteo sobre los viajes, el alivio que siente al encontrarse con Tito y recibir buenas noticias, sobre la tristeza apropiada y piadosa de los corintios que hizo que el pecador se arrepintiera (versículos 8 a 13a) y la nueva confianza del apóstol en ellos (versículos 13b a 16).

IV. La ofrenda para los santos (8:1-9:15)

Cuando Pablo llega a uno de los temas éticos importantes que faltaban (capítulos 8 y 9), el de la administración o la ofrenda para Jerusalén, podemos resaltar varios principios significativos para aplicar a las ofrendas cristianas en cualquier momento y cualquier lugar. El pasaje de 8:1-15 enumera cuatro. La ofrenda cristiana debe ser sacrificial (versículos 1 a 4). Es rendir todo el yo a Cristo y al servicio que fuere necesario (versículos 5 a 7). Debe hacerse con sinceridad (versículos 8 a 11) y proporcionalmente (versículos 12 a 15). Aquí se enuncia el principio que algunos lectores en la actualidad denominan el diezmo escalonado. Es interesante que en ningún pasaje del Nuevo Testamento se puede aplicar con claridad a los creyentes de después de Pentecostés en que se ordene que los cristianos deban dar el diez por ciento. Para las personas muy pobres podría ser una carga excesiva pero para las personas de clase media o los cristianos adinerados, el diez por ciento probablemente sea muy poco, dadas las grandes necesidades humanas, espirituales y físicas del mundo actual, especialmente si incluimos a los más de 200 millones de hermanos cristianos empobrecidos. En cambio, los principios de los versículos 12 a 15 sugieren que mientras más ganamos, más alto debe ser el porcentaje de lo que consideramos ofrendar para la obra del Señor.

Luego 8:16 a 9:5 acentúa que Pablo hizo lo que estaba a su alcance para que en ningún modo se viera comprometida la integridad de esta ofrenda, otro tema a considerar en los contextos modernos. Y 9:6-15 finaliza el planteo recordándoles a los creyentes del lugar sobre las recompensas que acarrea ofrendar, de ninguna manera solo limitadas a lo material o básicamente recompensas materiales sino la recompensa espiritual de la persona que alaba a Dios, aun hasta en el contexto evangelístico. Si a los cristianos de hoy en día se los considerara escrupulosos, generosos y compasivos en el uso de sus fondos, sin duda se produciría un importante impacto evangelístico. Desafortunadamente, muchos modelos comprometedores han sido perjudiciales a la causa de Jesucristo.

V. La reivindicación del apostolado de Pablo (10:1-13:14)

A. Pablo contra los falsos apóstoles (10:1-11:33)

Finalmente, en los capítulos 10-13, Pablo trata sobre estos falsos apóstoles y judaizantes que acababan de llegar a Corinto. En estos capítulos usa el conocido recurso retórico greco romano de jactarse, pero invierte los términos; mientras los falsos maestros se glorían en todas sus credenciales judías, en todos sus logros espirituales y su madurez, Pablo dice que se gloriará en su debilidad. El pasaje de 11:16-33 presenta el catálogo más conmovedor hasta ahora de los sufrimientos de Pablo como apóstol perseguido e itinerante de Jesucristo. En esto se gloriará y es algo en lo que los falsos maestros no pueden igualarlo.

B. El aguijón en la carne (12:1-10)

El capítulo 12:1-10 habla sobre el famoso «aguijón en la carne». Nunca se nos dice de qué se trata, y posiblemente sea una aflicción física recurrente que hace que Pablo sea humilde a pesar de las visiones extraordinarias en las que, en el mismo contexto, describe haber visto la misma habitación celestial del trono de Dios. Aquí vuelve a haber un principio clave de la respuesta cristiana al sufrimiento: a menudo debemos permanecer en esas situaciones de humildad para seguir dependiendo de Dios. En realidad, el versículo sobresaliente, la única palabra directa de Jesús de toda la epístola, es el versículo 9, en el que Pablo dice que su poder se perfecciona en la debilidad. En lugar de ver el sufrimiento como algo excepcional o inusual, en lugar de tratar de decir, como algunos cristianos dicen, que Dios no quiere que las personas sean pobres o estén enfermas y que siempre es su voluntad que esto se supere si tienen suficiente fe; pero este pasaje enseña exactamente lo contrario. La salud y el dinero bien podrían ser la circunstancia excepcional del cristiano y el sufrimiento la norma.

C. Conclusión (12:11-13:14)

El resto de 2 Corintios luego da algunas exhortaciones finales y saludos variados, y Pablo finaliza la carta. En general, esta epístola es una de las afirmaciones más fuertes de la Escritura contra la actitud que se denomina «espíritu triunfalista», la creencia de que podemos alcanzarlo, que podemos ser espiritualmente perfectos, extremadamente maduros o lograr alguna media elevada en la bendición espiritual en esta vida. Por varias razones, Dios a menudo puede usarnos mejor si estamos espiritual y físicamente débiles.

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