Conferencia

Mucho del contenido de esta lección se tomó del libro de estudio bíblico de Discovery Series, Can I Really Trust the Bible? [¿Realmente puedo confiar en la Biblia?] Los Ministerios Nuestro Pan Diario produjeron este asombroso pequeño libro, y tiene un mensaje poderoso. Tristemente, algo del contenido excelente de este libro tuvo que quedarse fuera de esta versión mucho más corta. Otra parte del contenido se reafirmó y se agregó un poco de contenido adicional. Pero las ideas y el bosquejo de esta lección vienen de ese libro y recomendamos encarecidamente su lectura.

Introducción.

La Biblia es un libro escrito por el mismo Dios, que nos muestra cómo conocerlo, cómo recibir su regalo de vida eterna y vivir como él quiere que vivamos. Incontables personas durante siglos, desde que fue escrita, han confiado en ella y han seguido sus enseñanzas. Antes de dejar este curso, es esencial que usted pueda responder confiadamente la pregunta: «¿Realmente puedo confiar en la Biblia?

¿Duda alguien de la fiabilidad de la Biblia?

Muchos consideran la Biblia como simplemente otro libro. Aprecian sus historias fascinantes y poesía bella, pero la ven solamente como buena literatura. Otros creen que contiene errores y no confían en ella. Tiene miles de años de edad y en un mundo que cambia rápidamente algunos ven su mensaje como obsoleto e impertinente. Rechazan la afirmación de que es de Dios y la colocan junto con las enseñanzas de Confucio o Mahoma.

Pero ¿hay suficiente evidencia que apoya las afirmaciones de la Biblia? ¿En realidad podemos confiar en la Biblia? Esta lección explora esa pregunta y está diseñada para reforzar su confianza que, sí, en realidad usted puede confiar en la Biblia con su vida y su destino eterno.

La Biblia afirma que es fidedigna.

¿Qué podemos creer en realidad acerca de la Biblia? ¿Qué afirmaciones hace de sí misma y qué afirmaciones hacen otros de ella?

Dos pasajes que resumen

Segunda Timoteo 3:16 afirma: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia». Esta declaración afirma que en tanto que autores humanos escribieron los libros de la Biblia, el mismo Dios los guio cuando escribían. Esta afirmación asombrosa, que la Biblia es un libro inspirado por Dios, la estima absolutamente fidedigna. La palabra traducida como «inspirada» significa más que un autor que fue especialmente impulsado por alguna motivación interna. La palabra significa literalmente «pronunciada por Dios». Este pasaje afirma que las palabras de las Escrituras se originaron en la mente de Dios y el Espíritu Santo influyó en los escritores para que registraran el mensaje que Dios quería que ellos escribieran.

Un segundo pasaje que hace la afirmación de que las Escrituras son Palabra de Dios es 2 Pedro 1:20-21, «ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie. Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo». La afirmación valiente de este pasaje es que el Espíritu Santo de Dios en realidad les dio a los profetas el mensaje que ellos registraron. Ellos, literalmente, fueron «llevados» por Dios cuando escribieron.

Ninguno de los pasajes enseña que Dios dominó la personalidad individual del escritor. Pero cuando los escritores comunicaron la verdad que Dios les dio a ellos, no se permitió que ningún error se infiltrara y corrompiera la palabra pura de Dios. Los escritores humanos, en tanto que expresaron el mensaje con su propio estilo, registraron solamente lo que Dios quería que sus lectores supieran. Primera Corintios 2:13 declara que la verdad que Dios nos dio en la Biblia es «no con las palabras que enseña la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu»

Las afirmaciones de los escritores individuales

Otros escritores bíblicos entendían que las Escrituras que leían o escribían no fueron generadas por la sabiduría humana.

  • Daniel aceptó la profecía de Jeremías como confiable (Daniel 9:2).Pedro aceptó los escritos de Pablo como Escrituras (2 Pedro 3:15-16).
  • Los profetas afirmaron repetidas veces que sus mensajes eran autoritativos porque decían los mensajes de Dios a su pueblo (i.e., Isaías 1:2; Jeremías 1:4; Amós 1:3, 6, 9).
  • Pablo afirmó claramente, una y otra vez, que él recibió su mensaje directamente del mismo Dios (Gálatas 1:11-13; 1 Tesalonicenses 2:13).

Estos pocos pasajes solamente ilustran las numerosas ocasiones que los escritores de la Biblia afirmaron que sus mensajes eran directamente de Dios.

Afirmaciones de Jesús

Durante su tiempo en la tierra, Jesús afirmó que las Escrituras son confiables y autoritativas.

  • Se refirió a la Biblia como «Palabra de Dios» (Marcos 7:13); «Escrituras» (Lucas 4:21); mandamientos divinos (Marcos 7:8).
  • Él creía que los personajes y acontecimientos bíblicos como Adán y Eva (Mateo 19:4-5), Noé y el diluvio (Mateo 24:37-39) y Jonás y el gran pez (Mateo 12:38-41) fueron reales.
  • Afirmó que sus propias palabras eran Escrituras, y, por lo tanto, autoritativas (Juan 12:48-49).
  • Responsabilizó a la gente ante Dios por lo que la Biblia enseñaba (Mateo 12:3).
  • Usó las Escrituras como evidencia suficiente al responder a sus críticos (Mateo 22:32; 22:42-44; Juan 10:35).
  • Usó las Escrituras para refutar los esfuerzos de Satanás de tentarlo (Mateo 4).

La unidad y conservación de la Biblia

Muchos mensajeros, un mensaje

Muchos autores encuentran, incluso después de numerosas revisiones y ediciones de editores profesionales, que hay una contradicción o inconsistencia evidente en su escrito recién publicado. Pero aquellos que han estudiado cuidadosamente las Escrituras, incluso sus varios críticos, encuentran una unidad y consistencia sorprendente en sus enseñanzas.

Usted descubrió en las Lecciones 1, 4 y 5 de este curso que el Antiguo Testamento fue escrito durante un período de 1,000 años e incluye 39 libros escritos por 30 autores distintos. Después de 400 años de silencio, el Nuevo Testamento fue escrito durante un período de 50 años con sus 27 libros y 9 autores. Pero el único tema desde Génesis a Apocalipsis es el rescate de Dios de la humanidad del pecado, a través de su Hijo Jesucristo. Los 39 libros del Antiguo Testamento anuncian a Jesús como la esperanza de salvación de la humanidad, y los 27 libros del Nuevo Testamento anuncian el cumplimiento de esa esperanza. Los que desacreditan la Biblia al encontrar contradicciones en su mensaje no han tenido éxito.

Muchos siglos, un texto

No hay manuscritos originales de los libros de la Biblia. Todos se han perdido o destruido con el paso de los siglos. Pero tener conciencia de los esfuerzos rigurosos para asegurar que los textos que tenemos hoy día dicen lo mismo que los textos originales decían, aumentan nuestra confianza en que podemos confiar en la Biblia.

El texto del Antiguo Testamento

Debido a que se les consideraba Palabra sagrada de Dios, los libros del Antiguo Testamento se copiaron y conservaron con gran cuidado. Desde 500 a 900 d. C., los masoretas, un dedicado grupo de escribas del Antiguo Testamento, siguieron un proceso riguroso de asegurarse de que las copias que hicieron de los manuscritos del Antiguo Testamento fueran exactas. Por ejemplo, después de copiar una página de texto, ellos contaban todas las letras de la página original y de la página copiada. Si los números no coincidían, destruían la copia y hacían una nueva. Debido a esta práctica y otras revisiones rigurosas de estos escribas masoréticos, los textos hebreos desde 900 d. C. no tienen errores.

Pero, ¿qué tan exactos son los textos antes de 500 d. C.? ¿Encajan los textos masoréticos actuales con cualquier texto fechado antes del año 500? Esa fue una pregunta sin respuesta hasta 1947, cuando una gran colección de rollos que contenían texto del Antiguo Testamento se descubrió cerca del Mar Muerto. Los eruditos compararon cuidadosamente los textos masoréticos con los Rollos del Mar Muerto, que los precedían por 1,000 años, y se dieron cuenta de que eran casi idénticos. La conservación asombrosa de los manuscritos, hasta el nivel de los números de letras de una página, nos asegura que los textos del AntiguoTestamento han sido conservados con exactitud y son confiables.

El texto del Nuevo Testamento

Los textos del Nuevo Testamento, al igual que los del Antiguo, se han copiado miles de veces y también se han conservado libres de error. Los críticos textuales del Nuevo Testamento han estudiado cuidadosamente los miles de manuscritos disponibles, y ellos nos aseguran que los textos que leemos hoy día son idénticos a aquellos escritos por los autores del Nuevo Testamento. Hay diferencias menores de ortografía, pero no se ha encontrado ninguna discrepancia que influya de alguna manera en el significado de algún pasaje bíblico de las Biblias que leemos hoy día.

Afortunadamente, tenemos una enorme cantidad de copias que examinar. Y están sorprendentemente cerca de su fecha de origen. Considere estas comparaciones con otros textos antiguos que son aceptados como copias válidas de sus originales. Tenemos:

  • 10 manuscritos de las Guerras de las Galias de César. Fecha más temprana: 900 d. C.
  • 20 manuscritos de la Historia de Roma de Livio. Fecha más temprana: 400 d. C.
  • 8 manuscritos de la Historia de Tucídides. Fecha más temprana: 900 d. C.
  • 8 manuscritos de la Historia de Heródoto. Fecha más temprana: 900 d. C.
  • 14,000 manuscritos de los escritos del Nuevo Testamento. Fecha más temprana: 125 d. C.

Hay dos hallazgos arqueológicos más recientes que le han agregado evidencia significativa a la exactitud de nuestros textos actuales del Nuevo Testamento. Los Papiros de la Biblioteca Rylands con un fragmento de Juan 18 data alrededor de 125 d. C. Y la colección de Papiros Chester Beatty contiene la mayor parte de los libros del Nuevo Testamento, y están fechados entre 200 y 275 d. C.

Los eruditos que estudian los textos antiguos rara vez dudan de la exactitud o validez de los otros manuscritos mencionados anteriormente. Aun así, hay tan pocos de ellos y están muy alejados en el tiempo de sus manuscritos originales perdidos. La confianza de ellos en estos otros escritos, con la cantidad y calidad de la evidencia de su exactitud, debe dar a cualquier lector de la Biblia una gran confianza en que, con una evidencia tan superior del manuscrito, podemos confiar en que las verdades que leemos en la Biblia son las verdades que Dios dio a sus profetas y apóstoles. Sí ¡usted puede confiar en la Biblia!

La exactitud profética de la Biblia

Moisés dijo en Deuteronomio 18:22, «Si lo que el profeta proclame en el nombre del Señor no se cumple ni se realiza, será señal de que su mensaje no proviene del Señor». No podría haber evidencia más poderosa de que la Biblia es la Palabra de Dios que los cientos de sus declaraciones proféticas que se han cumplido. Algunos de los ejemplos más dramáticos de profecía cumplida son aquellos que tienen que ver con Jesucristo. Solo unos pocos de los muchos ilustran este punto crucial. Los profetas del Antiguo Testamento, cientos de años antes de su nacimiento, declararon que él:

Nacería de una virgen: Isaías 7:14. Se cumplió en Lucas 1:26-35

Nacería en Belén: Miqueas 5:2. Se cumplió en Mateo 2:1

Sería llamado Emanuel: Isaías 7:14. Se cumplió en Mateo 1:23.

Ministraría en Galilea: Isaías 9:1-2. Se cumplió en Mateo 4:12-16.

Entraría triunfantemente a Jerusalén: Zacarías 9:9. Se cumplió en Mateo 21:1-11.

Sume a estas profecías cumplidas acerca de Jesús la cantidad abrumadora de anuncios que hicieron los profetas del Antiguo Testamento acerca de personas, ciudades, civilizaciones, imperios y otras entidades que se cumplieron, a veces, cientos de años después de la época del profeta. Isaías desafió a los profetas falsos a demostrar su validez al anunciar un acontecimiento futuro, un desafío absurdo para cualquier profeta que no fuera «inspirado por Dios» o «llevado por el Espíritu Santo de Dios». Aun así, Isaías proclamó audazmente profecía tras profecía. Él demostró inequívocamente que Dios había hablado a través de su profeta cuando sus pronunciamientos llegaron a ser una realidad.

El impacto poderoso de la Biblia

Pablo escribió que «si alguno está en Cristo es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado ha llegado ya lo nuevo!» (2 Corintios 5:17). El Gran Mandamiento de Jesús de «Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo» ha llevado a una revolución social profunda donde se ha aceptado la Biblia. Las personas cuyas vidas estaban fuera de control han llegado a ser cónyuges y padres amorosos al convertirse en seguidores de Cristo. Algunos de los campeones más grandes del cristianismo fueron sus enemigos más grandes hasta que el mensaje de la Biblia transformó sus vidas.

Para muchos, esta evidencia les asegura que la Biblia es verdadera y que podemos confiar en ella. Ellos creen que Dios inspiró a sus escritores. Los hechos de su conservación les da confianza en su menaje. Se quedan abrumados por los acontecimientos que los profetas de Dios anunciaron años antes de que ocurrieran. Pero el factor decisivo para ellos lo declara el compositor de himnos que dijo de Jesús: «Sé que él viviendo está porque vive en mi corazón». La última prueba irrefutable que cimenta nuestra confianza es cuando el Espíritu de Dios usa la Palabra de Dios en la vida del hijo de Dios.

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Materiales de la lección

TranscripciónGuía de escucha